IVA acreditable: ¿Qué es y cómo se acredita?

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Cualquier persona moral, física o autónoma está obligada a pagar este impuesto acreditable a los proveedores por la prestación de un servicio o el consumo de un bien o producto.

Este tipo de IVA lo puedes encontrar en las facturas que se reciben y ante las que se realizan las deducciones correspondientes.

Conocer y cumplir con estas obligaciones fiscales es uno de los retos que conlleva ser una persona emprendedora. En este artículo resolvemos la duda sobre qué es el impuesto acreditable y cómo podemos justificarlo.

¿Qué es el IVA acreditable?

El término IVA acreditable es muy utilizado, sobre todo al hablar de declaración y devolución de impuestos. Para comprender mejor este impuesto acreditable es necesario entender el concepto básico de IVA.

Por un lado, el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) es un impuesto indirecto que grava el consumo final de servicios y productos desarrollados tanto a nivel nacional como en territorio exterior.

Tener claro este concepto ayuda a tener una planificación fiscal adecuada para enriquecer el sector financiero de empresas y personas.

Ahora bien, si hablamos de un impuesto acreditable, nos encontramos con un tipo de IVA que se aplica cuando se llevan a cabo transacciones u operaciones con pagos de contado. Es decir, si al comprar un bien solicitas una factura, puedes acreditar el pago del IVA y este se convierte acreditable.

Este tipo de impuesto acreditable es aquel IVA que pueden justificar los contribuyentes que efectúan operaciones gravadas a la tasa de 0 a 16%. En México el porcentaje que se agrega al valor neto del producto o servicio es del 8 o 16%.

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Para manejar correctamente las finanzas empresariales es esencial conocer los conceptos IVA, IVA acreditable e IVA trasladado.

El tercero lo mencionaremos en este artículo más adelante. Respecto al impuesto acreditable se divide en dos vertientes: IVA acreditable, del que ya hemos dicho algunas cosas, e IVA por acreditar.

IVA acreditable

Este es el impuesto acreditable que se carga en las compras que realizas y que, al mismo tiempo, se agrega a aquellos servicios que pagas.

IVA por acreditar o pendiente por acreditar

Se trata de aquel IVA que aún no se ha pagado, ya que se ha pagado la adquisición de mercancías o el pago de gastos por medio de un sistema a crédito. Esto significa que se carga cuando queda pendiente por pagar.

Por otro lado, se abona cuando realizas una devolución o te atribuyen un descuento en la adquisición de un bien o en el pago de gastos.

Diferencias entre el impuesto acreditable y el impuesto trasladado

Para entender el  impuesto acreditable hay que descartar que no se trata de un impuesto trasladado. Entendiendo IVA trasladado como aquel que cobramos a nuestros clientes, es decir, que se trata de un traslado impositivo a todas aquellas personas que consumen lo que producimos.

El IVA trasladado se desplaza al facturar y es necesario que aparezca en cualquier comprobante fiscal de pago. No es un impuesto que recae directamente sobre los ingresos, sino que impacta sobre el coste de tu producto o servicio.

En definitiva, una de las formas más fáciles de entender la diferencia entre el impuesto acreditable y el trasladado es la siguiente:

El primero se trata de aquel que tú pagas cuando compras un bien o adquieres un servicio, mientras que el segundo es aquel que le trasladas (le facturas) a tus consumidores.

Es decir el impuesto trasladado es el que se cobra al consumidor y el impuesto acreditable el que se paga.

¿Cómo funciona el impuesto acreditable?

Este tipo de IVA se aplica en todas aquellas personas físicas, autónomas o morales que prestan algún tipo de servicio o venden bienes.

Ahora bien, para resolver la pregunta ¿cuánto es el IVA que debo pagar al SAT como parte de mis obligaciones fiscales? debemos tener en cuenta también el concepto de IVA trasladado.

Este pago es la relación entre el impuesto acreditable y el trasladado. Es decir, aquel que resulta de la resta del IVA que le cobras a tus clientes, de esta manera conoces el monto que tendrás que pagar al Servicio de Administración Tributaria (SAT).

En otras palabras, cuando se finalice cada periodo se debe llevar a cabo una actividad contable que facilita la diferenciación entre el dinero que entra en el negocio por la venta de los productos o servicios y el dinero que se ha cobrado por el IVA.

Por ese motivo, es fundamental que en los períodos mensuales de facturación se guarden todos los comprobantes Fiscales Digitales por Internet (CFDI) que se emitan, para llevar a cabo de manera correcta los pagos ante el Servicio de Administración Tributaria y para determinar si existe una diferencia de pago a favor.

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Ejemplo: IVA acreditable y el IVA trasladado

Si nos ponemos en el supuesto en el que una persona “A” realiza la venta de muebles, como pueden ser estructuras, sofás, elementos decorativos… Y otra persona “B” es realiza la acción de compra de esos productos.

Entonces, cuando “B” vaya a comprar a la tienda de “A”, le corresponderá pagar el impuesto acreditable de lo que compre. Sin embargo, para “A”, ese mismo IVA recibe el nombre IVA trasladado.

No se trata de que el IVA sea de “A” o “B”, sino que el IVA se paga al gobierno a través de la declaración que se hace de forma mensual. Lo que en números se traduciría de la siguiente manera:

1000$ es el sub total que debe pagar “B”  más un IVA de 160$. En total “B” deberá pagar 1160$.

Los 160$ suponen el IVA acreditable para “B”, mientras que para “A” equivalen al IVA trasladado. Ahora bien, si “B” quisiese vender aquello que le compró a “A”, él pasaría a ser quien traslade el IVA a sus clientes.

“B” cobraría 1.500$ a su cliente (consumidor final) con un IVA de 240$. Por lo tanto, el consumidor final pagaría 1.740$.

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